Si trabajas a distancia, cuida tu espalda

Con estas recomendaciones puedes intentar adaptar tu mobiliario para que el trabajo a distancia no acabe generándote un problema de espalda

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El dolor de espalda es uno de los motivos más frecuentes de incapacidad laboral y normalmente es por mantener durante horas una postura incorrecta.

Lo primero que debes cuidar es tu postura. Evita dejar el cuerpo demasiado adelantado, realizando un mal apoyo de la columna, apoya bien la espalda en el respaldo de la silla o el sillón y mantén las rodillas un poquito más altas que las caderas.

¿Qué silla elijo?

La clave para que tu espalda no sufra es el soporte lumbar que te ofrece la silla. Es muy probable que en casa no tengas una silla de oficina pero puedes elegir aquella que se adapte mejor a tu cuerpo, y si te permite regular la altura del asiento, la inclinación del respaldo o la posición de los descansabrazos, es mejor. Son preferibles los asientos con respaldos rectos o con soporte para la parte baja de la espalda y hay que descartar aquellos excesivamente suaves, muy bajos o sin respaldo.

La altura de la mesa, punto clave

La regla de oro es que la parte superior de la pantalla debe estar a la altura de los ojos o ligeramente más abajo. Si la mesa no tiene altura suficiente inténtalo poniendo la computadora encima de algún objeto. La postura correcta ante una mesa sería aquella en la que los brazos se pudieran apoyar en la superficie de la mesa formando un ángulo de unos 90º; y con suficiente espacio para que las piernas entren por debajo, para evitar encorvar la espalda. Y también muy importante; al teclear, apoya los antebrazos sobre la mesa para reducir la tensión que sufren los hombros y el cuello.

¿Cómo debo sentarme?

Los profesionales de la salud aconsejan evitar cruzar las piernas o colocar los pies cruzados por debajo del asiento. Es conveniente no mantener la postura durante mucho rato, levantándose a caminar cada cierto tiempo.

Al sentarte o levantarte procura no doblar la espalda. Al levantarte, coloca siempre un pie debajo del asiento, para, al situarlo en la línea de gravedad del cuerpo, desplazar parte del esfuerzo desde los músculos de la columna a la de los miembros inferiores. Si no dispones de descansabrazos, con las piernas ligeramente abiertas puedes inclinarse hacia delante, manteniendo la espalda recta, y levantarse con ayuda de las piernas. Si te faltan fuerzas, apoya las manos en los muslos.

Trabaja a distancia sin que tu salud se resienta.

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